Un blog que nació como tarea para Diseño Industrial 4. Por ahora, son los deberes para la facu y un espacio donde depositar mis desvaríos sobre la vida universitaria...
Posteo 03 - La FADU se pone incómoda
Lo primero que pensé, al inicio de la clase fue "Uy, que tema feo. ¿Por qué no me habré anotado en la otra cátedra?" Me pareció que este cuatrimestre se me iba a complicar...
Cuando una piensa que ya está, que son las últimas dos materias de la carrera, que ya sos de cuarto año y estás en la cima del universo... en Diseño se te aparecen con ESTO.
En el momento que nos hicieron salir del aula ya me olí algo raro... igual fue divertido hacer una excusión símil visita escolar...al baño. ¿¿¿Una visita colectiva al baño??? ¿¿¿Por queeeeee???
Preguntaron si nos imaginamos de qué se va a tratar el tp. Es obvio, un baño. Pero...¿Va a ser literalmente "un baño"?. Estas son las maravillas de esta cátedra, uno nunca sabe realmente en qué vamos a terminar.
Preguntaron si nos imaginamos de qué se va a tratar el tp. Es obvio, un baño. Pero...¿Va a ser literalmente "un baño"?. Estas son las maravillas de esta cátedra, uno nunca sabe realmente en qué vamos a terminar.
"Está todo inventado"
Un error que siempre, SIEMPRE cometo al inicio de un proyecto es prefigurar. Después de eso siempre bajo un cambio y empiezo a buscar puntas por donde empezar a desenmarañar el ovillo.
Un camino que es aconsejable tomar en este tipo de casos (complejos a la hora de empezar) es la detección de necesidades de usuarios reales. Sospecho que no vamos a hacer nada muy distinto a lo que ya existe. La clave, sobre todo en estos proyectos de mejora en la calidad de vida, es encontrar un punto crítico, una necesidad específica sobre la que trabajar. Mientras pensaba en esto, en la clase expresaban una idea similar. Bueno, no estoy tan mal encaminada entonces.
Un error que siempre, SIEMPRE cometo al inicio de un proyecto es prefigurar. Después de eso siempre bajo un cambio y empiezo a buscar puntas por donde empezar a desenmarañar el ovillo.
Un camino que es aconsejable tomar en este tipo de casos (complejos a la hora de empezar) es la detección de necesidades de usuarios reales. Sospecho que no vamos a hacer nada muy distinto a lo que ya existe. La clave, sobre todo en estos proyectos de mejora en la calidad de vida, es encontrar un punto crítico, una necesidad específica sobre la que trabajar. Mientras pensaba en esto, en la clase expresaban una idea similar. Bueno, no estoy tan mal encaminada entonces.
La exposición de Sofía nos dio aliento creo que a todos para encarar este proyecto. Porque este es un tema áspero para tratar. Incómodo. Pero alguien lo tiene que hacer. Me salgo un poco del eje del tp y pienso que son estas cosas las que generan un nicho de trabajo especializado. ¿Cuántos diseñadores trabajarán aplicados a este campo de acción?
De la exposición me quedó la apreciación sobre su experiencia. Cómo va desapareciendo el tabú a medida de que te apropiás de la problemática haciéndola tu objeto de estudio. Hasta se empieza a querer el proyecto a través del esmero que se pone en cada detalle. La incomodidad va desapareciendo a medida que se naturaliza la situación.
Para cuando terminó la charla ya tenía ganas de empezar. Me muero de curiosidad por saber qué propuestas van a surgir en el aula. A esta altura, no se ni lo que yo voy a proponer.
De la exposición me quedó la apreciación sobre su experiencia. Cómo va desapareciendo el tabú a medida de que te apropiás de la problemática haciéndola tu objeto de estudio. Hasta se empieza a querer el proyecto a través del esmero que se pone en cada detalle. La incomodidad va desapareciendo a medida que se naturaliza la situación.
Para cuando terminó la charla ya tenía ganas de empezar. Me muero de curiosidad por saber qué propuestas van a surgir en el aula. A esta altura, no se ni lo que yo voy a proponer.
Posteo 02. ¡¡Qué emoción!! Mi último tp juntando cartón
O por lo menos es lo que yo calculo. Si sale todo bien, esta fue la última experimentación cartonera de mi carrera, al menos como estudiante. Es una lástima que no haya salido como calculábamos :´(
Todavía no la tengo muy clara con esto de separar el contenido por tipología, y siento que en este post se me mezclan proceso, aproximación, retrospectiva, reflexiones (¿estas dos últimas no son lo mismo?). Pero como es el único post de TPH A, me tomo la licencia de meter de todo un poco.
En el momento del lanzamiento del tp, tenía la mente en blanco. Me sorprendió la emoción de los docentes, llenos de ideas. Mientras yo pensaba ¿por qué no se me ocurre nada?. Quizás porque era el primer trabajo del año, y mentalmente siempre me cuesta arrancar. Y me parace que en el grupo estábamos todos iguales.
Luego de pensar un rato, nos surgieron dos ideas en la clase de presentación:
-Recorrido virtual: que por algunos tramos no se vea la pelota, pero que se intuya porque escuchamos por dónde va. Hasta podría emular una cajita musical. ¡¡¡¡Ay que liiindooo!!! Pero tenemos poco tiempo para pensar algo que parece complejo de concretar...
-Lo otro fue: ¿¿¿Cómo???¿¿¿ que no podemos usar pegamento???!!!!! Uffff.
Ya para la primera reunión hubo un concepto: Naturaleza. Se desprendía del tema que la máquina debía ser lo más reciclable posible, sin aditivos en exceso como pintura, pegamento, etc.
| Primeros bocetos del proyecto |
Tuvimos muchas ideas que se desprendieron del concepto inicial. De las cuales las más preponderantes son que decidimos respetar la materialidad del cartón, y utilizar curvas orgánicas (por lo tanto continuas) las cuales no sólo tengan que ver con morfología de las partes componentes sino con el movimiento. Es decir, que el movimiento sea continuo. Lo de las curvas orgánicas vino para hacer referencia a ciertas formas de la naturaleza, como oposición a lo recto y ortogonal de las construcciones humanas que representarían lo artificial.
Desde un principio pensamos en la pelota como algo que cae por un laberinto y luego sube hasta la posición de salida. ¿Y cómo es que sube? Se nos ocurrieron muchas cosas, algunas disparatadas, como puede ser una catapulta (lo confieso, esa barbaridad fue idea mia), que suba por un "ascensor", que nunca suba y que destrabe un mecanismo que descubra otra pelota oculta arriba, etc.
De la propuesta de que nunca suba y sólo active un mecanismo se nos ocurrió que la subida podría ser conceptual, y que de alguna manera unos hilitos hagan subir una plantita de cartón que cuando llega a la meta abre una flor y ahi se ve la pelota. Bueno, esa era un poco complicada. Así que la dejamos, pero rescatamos un concepto: La pelota representa una semilla, que va cayendo por distintos elementos, hasta que llega a la tierra y nace la vida. También lo pensamos como una gota de agua que con el mismo efecto que la otra.
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| Las hojas ubicadas para que la pelota-gota caiga en cascada. |
Entonces, pensamos en que la pelota subía oculta en un tronco de árbol (que estaría colapsado hasta que caiga la pelota dentro). El tronco era telescópico, se iba desplegando hacia arriba imitando el crecimiento de una planta hacia el cielo. Cae la pelota, destraba un mecanismo que hace caer un contrapeso y por un sistema de poleas se levanta el árbol. Me parece que al final esta era más complicada que la primera idea. ¿Que fue de la vida del tronco? Estuvimos toda la semana pensando en cómo hacer que enganchen los eslabones al subir, e ideamos un sistema utilizando vínculos con hilo de yute.
Y acá tengo que hacer un paréntesis: tuvimos una corrección donde nos hicieron hincapié en la materialidad de los vínculos y que sean coherentes con nuestro concepto natural. Qué complicación para probar todo, nos vimos muy acotados con las opciones. A esta altura yo ya extrañaba el pegamento.
Cierro paréntesis y termino de contar cómo terminó el dichoso tronquito telescópico: después de minucioso labor artesanal pasando hilitos por los elabones de cartón microcorrugado, visualmente resultó bastante desprolijo. Tenía que ir un eslabón adentro del otro y se nos iban de lo calculado las dimensiones. El sistema no servía.
Ya para ese entonces descartamos el árbol, por falta de tiempo y comenzamos con el mecanismo para subir la pelota. Tiene que subir si o si porque es parte del concepto que rige todo el proyecto.
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| La pelota ya no iba a aterrizar en la tierra, por cuestiones funcionales decidimos que mejor una rampa la lleve hasta la canasta. |
Mientras tanto, la secuencia inicial de caída la fuimos simplificando, ya que notamos que antes de complicarnos con el recurrido la estructura debía mantenerse en pie. Conservamos la idea del laberinto inicial y la caída por las hojas antes de aterrizar. Pero pusimos énfasis en cómo iban a encastrar las piezas y se iban a sostener las partes por donde correría la pelota. Queríamos dos paredes verticales en L de donde se sostuviera todo, y el resto descubierto. Con ese criterio comenzamos a pensar en la unión de las partes.
Nuestra primera opción fueron vínculos por encastre. Todo encastre en cartón corrugado. Surgieron complicaciones en las pequeñas aletas que no eran resistentes. Y las paredes de cartón pleno bloqueaban mucho la visibilidad.
Tomamos la decisión de hacer un solo esqueleto de partes encastradas que sostenga todo: rampas y hojas. Y para las pequeñas aletas recurrimos a un vínculo aparte del cartón, porque necesitabamos resistencia. En ese momento aparecieron los salvadores ganchitos mariposa. Mucho más prolijos y efectivos que el hilo de yute cosido. Y nos parecieron bastante discretos. La estructura de la primera etapa fue exitosa, bastante resistente y requirió un exahustivo trabajo con trincheta y regla de metal.
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| Evolución del proyecto, distintas etapas de la concreción de concepto. |
Quedaba la parte final, con su mecanismo. El broche de oro (que al final no fue). Ese "algo que haga" que se destrabe el contrapeso, justo en el momento que la pelota aterriza en su lugar. Pusimos en práctica un sistema un tanto compejo basado en una ratonera de youtube. Funcionaba, pero ahora había que solucionar la subida. Porque el contra peso era muy pesado, pero no bajaba. Descubrimos que era por el rozamiento con la pared de cartón. Cambiamos la materialidad del peso por un pote de plástico que resbalaba bastante bien. Probamos distintos elementos para el contrapeso, pero el proto nos pedía el pote de baño de crema, perfumado y todo (obviamente, lleno de bulones). Fue con lo mejor que funcionaba.
También afectaba a la subida el hecho de que la canastita tenía un recorrido inestable, por lo que pusimos guías para controlar el recorrido. Unas guías que nos llevaron como mil años y que tuvimos que corregir hasta el último momento.
Otro punto a solucionar (sobre la hora diría yo) fueron las poleas. Pensamos la ubicación, el rozamiento del material...pero siempre sostuvimos los ejecitos con la mano. Llegaba la hora de la entrega y había que fijarlos para que no se caigan. Improvisamos unas solapitas de cartón que sorpresivamente funcionaron de manera bastante aceptable.
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| Después de cierto tiempo cortando costillas, una empieza ver ver cualquier cosa... |
Momentos antes de la prueba de factibilidad, nos falló el mecanismo. Ya en ese momento cualquier intento era inútil. Para ese momento yo pensaba en que más que de Diseñadora Industrial, con estos tph locos yo me tendría que recibir de Mc Giver. Y que si empiezo el año así, con un miserable prototipo de cartón, no me quiero imaginar cómo voy a hacer con un prototipo de verdad a fin de año en tecno 4.
Estábamos cansados, nerviosos y frustrados. Con el apuro estábamos haciendo cualquier verdura. Pero sabíamos que era mejor opción bajar al patio y que no funcione a la opción de no entregar. Y que a pesar de haber empezado con las expectativas muy arriba, la realidad nos golpeaba en la cara. Fue uno de esos muchos momentos FADU donde hay que apechugar y hacerse cargo, aunque tu entrega no sea la entrega de tus sueños.
Ya en el patio, con los protos ubicados uno pegadito al otro, la pelota empieza a rodar. Sé que hay que bancársela, pero yo no quiero mirar...
Resulta que me tengo que hacer un blog...
Lo bueno es que me puedo quejar de que "tengo que hacer un blog". Me alegra que podamos expresarnos con total sinceridad.
Mi impresión sobre la clase en cuestión fue mutando hasta el día de hoy, que se me está haciendo más amigable. Necesité exactamente 1 semana para procesarlo.
Lo primero que me chocó de la consigna fue "desde el celular". No me pidan que borre más cosas del teléfono, ya no tengo espacio. Tengo un celular viejo con poca memoria y no hay planes (ni plata) para cambiarlo. Aparte, tengo un rechazo bastante arraigado a escribir con el dedo sobre una pantalla táctil. Necesito un escritorio, un teclado y una pantalla con un tamaño aceptable. Y no me gusta andar como una zombie por la calle, embobada con la pantallita del smartphone.
Lo segundo en molestarme fue "en el colectivo". Me mareo leyendo en el colectivo. Me he bajado del 28 con unas nauseas tremendas por haber estado siguiendo las eternas conversaciones de los grupos de whatsapp cuando tenemos que preparar una entrega. Además tengamos en cuenta que cursamos de noche. Yo me subo al colectivo y mi cerebro se apaga, sólo quiero llegar a mi casa.
Otra cosa: me cuesta resumir. Ya veremos cómo trabajo eso de resumir en una oración poderosa.
Y eso del lenguaje, no lo entendí bien. Así que por ahora me voy a expresar como me pinte...
En lo que coincido, es en eso de anotar las ideas cuando te vienen. Yo anoto cosas (generalmente en una libreta o cuaderno) todo el tiempo, porque siento que tengo memoria de pescado. Como Dory, la de "Buscando a Nemo".
Estuve ejercitando estas cuestiones de registrar y ordenar ideas antes de empezar con esta cursada, en un proyecto en el que participo. Más que nada para después dejar asentado en las minutas. Por eso no me cierra mucho lo del lenguaje, ya se me pegó escribir más en términos serios, o "académicos". Pero qué bueno que en diseño trabajemos estas cosas.
Mi impresión sobre la clase en cuestión fue mutando hasta el día de hoy, que se me está haciendo más amigable. Necesité exactamente 1 semana para procesarlo.
Lo primero que me chocó de la consigna fue "desde el celular". No me pidan que borre más cosas del teléfono, ya no tengo espacio. Tengo un celular viejo con poca memoria y no hay planes (ni plata) para cambiarlo. Aparte, tengo un rechazo bastante arraigado a escribir con el dedo sobre una pantalla táctil. Necesito un escritorio, un teclado y una pantalla con un tamaño aceptable. Y no me gusta andar como una zombie por la calle, embobada con la pantallita del smartphone.
Lo segundo en molestarme fue "en el colectivo". Me mareo leyendo en el colectivo. Me he bajado del 28 con unas nauseas tremendas por haber estado siguiendo las eternas conversaciones de los grupos de whatsapp cuando tenemos que preparar una entrega. Además tengamos en cuenta que cursamos de noche. Yo me subo al colectivo y mi cerebro se apaga, sólo quiero llegar a mi casa.
Otra cosa: me cuesta resumir. Ya veremos cómo trabajo eso de resumir en una oración poderosa.
Y eso del lenguaje, no lo entendí bien. Así que por ahora me voy a expresar como me pinte...
En lo que coincido, es en eso de anotar las ideas cuando te vienen. Yo anoto cosas (generalmente en una libreta o cuaderno) todo el tiempo, porque siento que tengo memoria de pescado. Como Dory, la de "Buscando a Nemo".
Estuve ejercitando estas cuestiones de registrar y ordenar ideas antes de empezar con esta cursada, en un proyecto en el que participo. Más que nada para después dejar asentado en las minutas. Por eso no me cierra mucho lo del lenguaje, ya se me pegó escribir más en términos serios, o "académicos". Pero qué bueno que en diseño trabajemos estas cosas.
Érase una vez...
... hace mucho, mucho tiempo, en una lejana localidad del Conurbano Bonaerense, una estudiante secundaria de Humanidades y Cs. Sociales que tenía que decidir "qué quería ser de grande". Corría el año 2004 y todavía asustaba a la mayoría de los argentinos el fantasma de "no importa lo que estudies, en este país te vas a morir de hambre igual". Ya desde antes de terminar la secundaria muchos pensaban en elegir una futura carrera según si iban a conseguir trabajo o no. Como a esta chica siempre le gustó ir por el camino más complicado, decidió que iba a estudiar lo que le gustaba, cueste lo que cueste. Y vaya que le costó. Bueno sí, esa chica era yo.
Un día en la escuela nos llevaron a clase la Guía del Estudiante (que en esa época era un libro gorrrrrdo lleno de hojas, porque no existían las tablets, ni las apps, ni el facebook, ni nada). Como siempre me gustó dibujar y personalizar todo lo que caía en mis manos, pensé que quizás pudiera llegar a ser Diseñadora Gráfica. Pero también me gustaban las Ciencias Sociales, así que podría ir por ese camino. Resulta que mirando en la guía, encontré la lista de "diseños" que había en la Facultad de Diseño y Arquitectura de la UBA. Había uno que decía "Diseño Industrial". ¿Y qué era eso????? Ahí empezó el resto de mi complicada vida.
Una tarde me fui a un cyber, porque en casa no había compu, y muchos menos internet. Busqué FADU UBA, y de ahí a ver que me decía sobre Diseño Industrial. Quedé totalmente impactada al ver los renders, sobre todo uno de una silla de esquí para personas con discapacidad. Pensé "¡¡¡Eso es imposible de hacer para mi!!!". Lo vi TAN lejano, pero me gustaba TANTO. No me importó nada más, la idea de que tu tarea consista en hacer esos dibujos todo el día, de pensar ideas, hacer maquetas... fue más fuerte que las otras muchas vocaciones que tuve (ah si, yo quise ser muchas cosas: escritora, científica/inventora, cocinera, ing. agrónoma, bellas artes, socióloga, arquitecta...bueno, arquitecta no porque hay que viajar con maquetas grandes en el colectivo ... ¬¬).
Ya desde ese momento sabía que la idea de llegar a recibirme de eso era más bien utópica, pero en esa época era joven e inconsciente y me mandé como Don Quijote contra los molinos de viento.
Cuando le conté a mi papá se agarró de la cabeza. Una, porque era muy caro. Otra, porque... ¿En dónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?, ¿¿¿De qué trabajan los diseñadores industriales??? Buena pregunta. En ese momento no podía responder porque no tenía ni idea. Hoy me sigue costando responder, pero porque hay muchos lugares donde podemos ser útiles y se me hace difícil resumir. Aunque actualmente, saber si voy a trabajar de "diseñadora" cuando me reciba sigue siendo un misterio. Porque hoy en día, en la Argentina de Mr. Gato, el cómo conseguir un trabajo respetable ES UN MISTERIO INSONDABLE que nadie sabe resolver.
Volviendo al tema del enigma sobre la vida laboral de un diseñador, mi percepción sobre estas cuestiones cambió a lo largo de los años.
Mi primera idea sobre el mundo de los diseñadores industriales fue mirando programas de autos los domingos en la mesa familiar. Parecía que un diseñador industrial digno de serlo trabajaba en las oficinas de alguna automotriz europea, o cosas por el estilo. Siempre de camisita planchada, impecable, súper top y súper europeo. De preferencia italiano.
Ni bien empecé a trabajar, junté plata y me compré un libro sobre diseño, que se llamaba "El diseño del siglo XXI". Era hermoso y colorido. Y por supuesto, lleno de diseñadores del primer mundo. En sus páginas había muchas cosas lindas, sofisticadas y que mayormente una persona promedio no se compraría nunca en la vida (básicamente porque son cosas muy caras, o "de diseñador"). Esos tipos exitosos se me hicieron un poco distantes y ya en ese momento sentía una cosita que me hacía dudar si realmente mi vida iba a terminar por ese camino.
Nótese que entré al mundo del diseño por donde entra casi toda la gente: por el lado más superficial. Mientras tanto, en clase de DI1 yo me mataba pensando en cómo hacer el mejor rallador de queso del universo (y que obviamente tanta complicación me retribuyó con un nivel menos).
En esa época en mi casa seguían insistiendo con que mejor sea ingeniera en vez de boludear en esa facultad llena de chetos. Y que por qué hablaba tan raro: "enchinchada", "polyfan", "render", "nivel más, nivel menos".
En esos años seguía sin internet en casa, por lo que mi investigación básicamente se basaba en comprar libros. Siempre que pude compré libros. Después de la primera versión de "El diseño del siglo XXI", me compré una versión más grande, con más diseñadores y más dibujitos. A esa le siguieron "Design Handbook", "El diseño industrial de la A a la Z" y, por supuesto, "Diseño Industrial Argentino". Como para saber en qué andaban por estos pagos.
Todos tenían muy lindas fotos, pero me resultaron mucho ruido y pocas nueces. Después de eso me aventuré a cosas con más texto que dibujo en las hojas. Un libro de Leiro, otro de Blanco, pero el que me rompió la cabeza fue uno que se llamaba "Puntos Capitales del Diseño". Contaba una experiencia de diseño con un esquema de pensamiento distinto al que estaba vivenciando en la facultad. O por lo menos yo lo percibía así. También me sorprendió y me gustó mucho que fuese escrito desde la perspectiva de una diseñadora de una universidad del interior del país. Y que además era mujer. Porque querer ser diseñadora "Industrial" siendo mujer también era todo un tema. Volviendo al libro, éste tenía un apéndice que despertó cierto interés en mi sobre la relación entre el diseño y nuestra soberanía cultural. Me empecé a preguntar si existe un diseño con identidad argentina, y si eso va más alla del estilo telúrico del mate, el gaucho y el asado.
Como me estoy explayando mucho, a esta altura creo que el lector-docente (o en el más optimista de los casos, compañero) debe estar hastiado. Paciencia, amigo, tantos años de FADU dan mucho sobre que reflexionar. Y sobre todo para una disciplina tan amplia como el diseño. Así que voy a tratar de redondear.
Para mí hubo varios momentos de hacer "click", desde distintos puntos de vista, siempre relacionándolo con la carrera y la facultad. Uno muy importante para mí fue durante una teórica donde nos presentaron al CEPRODIDE. Estaba Malena (la de Método), quien nos contó sobre un proyecto que habían hecho alumnos de DI3 en Galán. Se trataba de un deshidratador de hierbas aromáticas, pero lo que me impactó fue cuando mencionó que seleccionaron (no me acuerdo bien) si uno o algunos proyectos destacados y los siguieron desarrollando en el INTI. Y que a los alumnos autores de los mismos les habían dado trabajo. Sí!! les habían dado trabajo para que sigan desarrollando su tp de la facultad!!! y en el INTI!!! Yo no lo podía creer. ¿Entonces alguien le da bola a nuestra sacrificada tarea de estudiantes? Chupate esa mandarina.
Está bien, ustedes dirán "¿no sabías de las Qnitas?". En ese momento no estaba en el tema.
Hubo otro momento de revelación para mi, creo que fue en 2016 o 2017. La verdad no me acuerdo bien la fecha. Estaba en clase de socio y fueron a dar una charla Malena, Mercedes (las profes de método) y Anabella Rondina. Básicamente la charla trataba sobre la relación entre nuestro desempeño profesional y el modelo de país vigente. También nos contaron sobre el Plan Nacional de Diseño. A esa altura yo ya estaba bastante concientizada, tenía conocimiento de muchos proyectos y tps de nuestra carrera que iban más allá de ser un bello render, y ya me había peleado con mucha gente por expresar mis ideas la última vez que elegimos presidente. Mi conciencia no era entonces (ni ahora) sobre sólo el diseño en sí, sino también sobre la industria nacional, sobre cómo se distribuye el trabajo a lo largo de nuestro territorio y muchos otros etc. A todo esto las docentes dijeron algo que me llegó al corazón. Nunca me sentí tan identificada. Ellas hablaron sobre cómo eran las cosas cuando eran estudiantes. Que hace varios años básicamente el perfil del diseñador se trataba de pensar "objetos de lujo" destinados a la exportación. Y que hubo una evolución, las cosas cambiaron (ay, como mostré la hilacha populista) no sólo en el desarrollo de la industria nacional, sino en que nuestra labor profesional se vió más incluída en la misma, en el desarrollo tecnológico y en la mejora de la vida de las personas. No sólo haciendo objetos más bonitos o fáciles de usar, sinó pensando en el impacto social y económico que tiene cada decisión que tomamos sobre lo que diseñamos. Siii, también en la parte ambiental, pero a esta atura ya todos sabemos lo que es la palabra "sustentable". Lo que veo es que muchos no llegan a entender que la sustentabilidad no es lo mismo que "eco diseño". Ya me fui por la tangente.
¿Saben por qué me hicieron "click" esas cosas? porque por primera vez sentí que realmente la vida trabajando de lo que me gusta no me quedaba tan lejos, que ya dejaba de ser inalcanzable. Y que esta carrera loca que elegí hace tanto no es un capricho superficial, ni es para ensalzar un ego que quiere destacar individualmente. Los diseñadores realmente podemos "hacer algo por la patria", trabajamos pensando siempre en el otro y con otros. Somos buenos diseñadores si sabemos tener empatía. Podemos hacer cosas con verdadero sentido, más allá de alimentar a un mercado saturado de competencia. No digo que esté mal diseñar para competir en el mercado, porque también de algo hay que vivir.
Esa charla en la clase de sociología fue una de las cosas que me ayudaron a definir qué diseñadora me gustaría ser. ¿Por qué? Porque a mi me encanta hacer dibujitos lindos, combinar colores, materiales y todo eso. Pero me di cuenta que eso solo me aburre y quiero algo más. Lo que me gusta de estudiar Industrial es que en cada tp te metés a un mundo diferente, incluso a veces me acuerdo de lo que quería ser cuendo era chica. Además, hace un tiempo me cayó la ficha de que nuestro trabajo también reside en pensar sobre lo que vamos a hacer, en investigar, salir a conocer para quién diseñamos. Después de todo, no estuve tan errada en elegir Humanidades y no me quedé tan corta por no ir a un secundario técnico antes de pisar la facultad. Yo creo que el diseño además de técnico tiene que ser humano. Pero humano de verdad, con una conciencia social auténtica.
Querido lector, querida lectora, tardé cuatro párrafos en redondear pero hemos llegado al final. Creo que mi tarea para mañana está encaminada, pero por ahora me tengo que ir a preparar el tuco para los fideos. Además está lloviendo y tengo que ir a bajar al gato que se quedó llorando arriba del techo.
Nos leemos en el próximo post.
Un día en la escuela nos llevaron a clase la Guía del Estudiante (que en esa época era un libro gorrrrrdo lleno de hojas, porque no existían las tablets, ni las apps, ni el facebook, ni nada). Como siempre me gustó dibujar y personalizar todo lo que caía en mis manos, pensé que quizás pudiera llegar a ser Diseñadora Gráfica. Pero también me gustaban las Ciencias Sociales, así que podría ir por ese camino. Resulta que mirando en la guía, encontré la lista de "diseños" que había en la Facultad de Diseño y Arquitectura de la UBA. Había uno que decía "Diseño Industrial". ¿Y qué era eso????? Ahí empezó el resto de mi complicada vida.
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| Entre las cosas que me gustaba personalizar, mi carpeta del colegio. |
Ya desde ese momento sabía que la idea de llegar a recibirme de eso era más bien utópica, pero en esa época era joven e inconsciente y me mandé como Don Quijote contra los molinos de viento.
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| Un recuerdo que conservo de mis primeras impresiones sobre la carrera. Lo conseguí en la charla de las carreras antes de inscribirme al CBC. |
Volviendo al tema del enigma sobre la vida laboral de un diseñador, mi percepción sobre estas cuestiones cambió a lo largo de los años.
Mi primera idea sobre el mundo de los diseñadores industriales fue mirando programas de autos los domingos en la mesa familiar. Parecía que un diseñador industrial digno de serlo trabajaba en las oficinas de alguna automotriz europea, o cosas por el estilo. Siempre de camisita planchada, impecable, súper top y súper europeo. De preferencia italiano.
Ni bien empecé a trabajar, junté plata y me compré un libro sobre diseño, que se llamaba "El diseño del siglo XXI". Era hermoso y colorido. Y por supuesto, lleno de diseñadores del primer mundo. En sus páginas había muchas cosas lindas, sofisticadas y que mayormente una persona promedio no se compraría nunca en la vida (básicamente porque son cosas muy caras, o "de diseñador"). Esos tipos exitosos se me hicieron un poco distantes y ya en ese momento sentía una cosita que me hacía dudar si realmente mi vida iba a terminar por ese camino.
Nótese que entré al mundo del diseño por donde entra casi toda la gente: por el lado más superficial. Mientras tanto, en clase de DI1 yo me mataba pensando en cómo hacer el mejor rallador de queso del universo (y que obviamente tanta complicación me retribuyó con un nivel menos).
En esa época en mi casa seguían insistiendo con que mejor sea ingeniera en vez de boludear en esa facultad llena de chetos. Y que por qué hablaba tan raro: "enchinchada", "polyfan", "render", "nivel más, nivel menos".
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| Mi primer libro de Diseño, y su posterior versión recargada. |
Todos tenían muy lindas fotos, pero me resultaron mucho ruido y pocas nueces. Después de eso me aventuré a cosas con más texto que dibujo en las hojas. Un libro de Leiro, otro de Blanco, pero el que me rompió la cabeza fue uno que se llamaba "Puntos Capitales del Diseño". Contaba una experiencia de diseño con un esquema de pensamiento distinto al que estaba vivenciando en la facultad. O por lo menos yo lo percibía así. También me sorprendió y me gustó mucho que fuese escrito desde la perspectiva de una diseñadora de una universidad del interior del país. Y que además era mujer. Porque querer ser diseñadora "Industrial" siendo mujer también era todo un tema. Volviendo al libro, éste tenía un apéndice que despertó cierto interés en mi sobre la relación entre el diseño y nuestra soberanía cultural. Me empecé a preguntar si existe un diseño con identidad argentina, y si eso va más alla del estilo telúrico del mate, el gaucho y el asado.
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| Este es el libro que me abrió la cabeza |
Para mí hubo varios momentos de hacer "click", desde distintos puntos de vista, siempre relacionándolo con la carrera y la facultad. Uno muy importante para mí fue durante una teórica donde nos presentaron al CEPRODIDE. Estaba Malena (la de Método), quien nos contó sobre un proyecto que habían hecho alumnos de DI3 en Galán. Se trataba de un deshidratador de hierbas aromáticas, pero lo que me impactó fue cuando mencionó que seleccionaron (no me acuerdo bien) si uno o algunos proyectos destacados y los siguieron desarrollando en el INTI. Y que a los alumnos autores de los mismos les habían dado trabajo. Sí!! les habían dado trabajo para que sigan desarrollando su tp de la facultad!!! y en el INTI!!! Yo no lo podía creer. ¿Entonces alguien le da bola a nuestra sacrificada tarea de estudiantes? Chupate esa mandarina.
Está bien, ustedes dirán "¿no sabías de las Qnitas?". En ese momento no estaba en el tema.
Hubo otro momento de revelación para mi, creo que fue en 2016 o 2017. La verdad no me acuerdo bien la fecha. Estaba en clase de socio y fueron a dar una charla Malena, Mercedes (las profes de método) y Anabella Rondina. Básicamente la charla trataba sobre la relación entre nuestro desempeño profesional y el modelo de país vigente. También nos contaron sobre el Plan Nacional de Diseño. A esa altura yo ya estaba bastante concientizada, tenía conocimiento de muchos proyectos y tps de nuestra carrera que iban más allá de ser un bello render, y ya me había peleado con mucha gente por expresar mis ideas la última vez que elegimos presidente. Mi conciencia no era entonces (ni ahora) sobre sólo el diseño en sí, sino también sobre la industria nacional, sobre cómo se distribuye el trabajo a lo largo de nuestro territorio y muchos otros etc. A todo esto las docentes dijeron algo que me llegó al corazón. Nunca me sentí tan identificada. Ellas hablaron sobre cómo eran las cosas cuando eran estudiantes. Que hace varios años básicamente el perfil del diseñador se trataba de pensar "objetos de lujo" destinados a la exportación. Y que hubo una evolución, las cosas cambiaron (ay, como mostré la hilacha populista) no sólo en el desarrollo de la industria nacional, sino en que nuestra labor profesional se vió más incluída en la misma, en el desarrollo tecnológico y en la mejora de la vida de las personas. No sólo haciendo objetos más bonitos o fáciles de usar, sinó pensando en el impacto social y económico que tiene cada decisión que tomamos sobre lo que diseñamos. Siii, también en la parte ambiental, pero a esta atura ya todos sabemos lo que es la palabra "sustentable". Lo que veo es que muchos no llegan a entender que la sustentabilidad no es lo mismo que "eco diseño". Ya me fui por la tangente.
¿Saben por qué me hicieron "click" esas cosas? porque por primera vez sentí que realmente la vida trabajando de lo que me gusta no me quedaba tan lejos, que ya dejaba de ser inalcanzable. Y que esta carrera loca que elegí hace tanto no es un capricho superficial, ni es para ensalzar un ego que quiere destacar individualmente. Los diseñadores realmente podemos "hacer algo por la patria", trabajamos pensando siempre en el otro y con otros. Somos buenos diseñadores si sabemos tener empatía. Podemos hacer cosas con verdadero sentido, más allá de alimentar a un mercado saturado de competencia. No digo que esté mal diseñar para competir en el mercado, porque también de algo hay que vivir.
Esa charla en la clase de sociología fue una de las cosas que me ayudaron a definir qué diseñadora me gustaría ser. ¿Por qué? Porque a mi me encanta hacer dibujitos lindos, combinar colores, materiales y todo eso. Pero me di cuenta que eso solo me aburre y quiero algo más. Lo que me gusta de estudiar Industrial es que en cada tp te metés a un mundo diferente, incluso a veces me acuerdo de lo que quería ser cuendo era chica. Además, hace un tiempo me cayó la ficha de que nuestro trabajo también reside en pensar sobre lo que vamos a hacer, en investigar, salir a conocer para quién diseñamos. Después de todo, no estuve tan errada en elegir Humanidades y no me quedé tan corta por no ir a un secundario técnico antes de pisar la facultad. Yo creo que el diseño además de técnico tiene que ser humano. Pero humano de verdad, con una conciencia social auténtica.
Querido lector, querida lectora, tardé cuatro párrafos en redondear pero hemos llegado al final. Creo que mi tarea para mañana está encaminada, pero por ahora me tengo que ir a preparar el tuco para los fideos. Además está lloviendo y tengo que ir a bajar al gato que se quedó llorando arriba del techo.
Nos leemos en el próximo post.
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Post 09 - TP1B, Reflexiones
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