Un día en la escuela nos llevaron a clase la Guía del Estudiante (que en esa época era un libro gorrrrrdo lleno de hojas, porque no existían las tablets, ni las apps, ni el facebook, ni nada). Como siempre me gustó dibujar y personalizar todo lo que caía en mis manos, pensé que quizás pudiera llegar a ser Diseñadora Gráfica. Pero también me gustaban las Ciencias Sociales, así que podría ir por ese camino. Resulta que mirando en la guía, encontré la lista de "diseños" que había en la Facultad de Diseño y Arquitectura de la UBA. Había uno que decía "Diseño Industrial". ¿Y qué era eso????? Ahí empezó el resto de mi complicada vida.
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| Entre las cosas que me gustaba personalizar, mi carpeta del colegio. |
Ya desde ese momento sabía que la idea de llegar a recibirme de eso era más bien utópica, pero en esa época era joven e inconsciente y me mandé como Don Quijote contra los molinos de viento.
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| Un recuerdo que conservo de mis primeras impresiones sobre la carrera. Lo conseguí en la charla de las carreras antes de inscribirme al CBC. |
Volviendo al tema del enigma sobre la vida laboral de un diseñador, mi percepción sobre estas cuestiones cambió a lo largo de los años.
Mi primera idea sobre el mundo de los diseñadores industriales fue mirando programas de autos los domingos en la mesa familiar. Parecía que un diseñador industrial digno de serlo trabajaba en las oficinas de alguna automotriz europea, o cosas por el estilo. Siempre de camisita planchada, impecable, súper top y súper europeo. De preferencia italiano.
Ni bien empecé a trabajar, junté plata y me compré un libro sobre diseño, que se llamaba "El diseño del siglo XXI". Era hermoso y colorido. Y por supuesto, lleno de diseñadores del primer mundo. En sus páginas había muchas cosas lindas, sofisticadas y que mayormente una persona promedio no se compraría nunca en la vida (básicamente porque son cosas muy caras, o "de diseñador"). Esos tipos exitosos se me hicieron un poco distantes y ya en ese momento sentía una cosita que me hacía dudar si realmente mi vida iba a terminar por ese camino.
Nótese que entré al mundo del diseño por donde entra casi toda la gente: por el lado más superficial. Mientras tanto, en clase de DI1 yo me mataba pensando en cómo hacer el mejor rallador de queso del universo (y que obviamente tanta complicación me retribuyó con un nivel menos).
En esa época en mi casa seguían insistiendo con que mejor sea ingeniera en vez de boludear en esa facultad llena de chetos. Y que por qué hablaba tan raro: "enchinchada", "polyfan", "render", "nivel más, nivel menos".
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| Mi primer libro de Diseño, y su posterior versión recargada. |
Todos tenían muy lindas fotos, pero me resultaron mucho ruido y pocas nueces. Después de eso me aventuré a cosas con más texto que dibujo en las hojas. Un libro de Leiro, otro de Blanco, pero el que me rompió la cabeza fue uno que se llamaba "Puntos Capitales del Diseño". Contaba una experiencia de diseño con un esquema de pensamiento distinto al que estaba vivenciando en la facultad. O por lo menos yo lo percibía así. También me sorprendió y me gustó mucho que fuese escrito desde la perspectiva de una diseñadora de una universidad del interior del país. Y que además era mujer. Porque querer ser diseñadora "Industrial" siendo mujer también era todo un tema. Volviendo al libro, éste tenía un apéndice que despertó cierto interés en mi sobre la relación entre el diseño y nuestra soberanía cultural. Me empecé a preguntar si existe un diseño con identidad argentina, y si eso va más alla del estilo telúrico del mate, el gaucho y el asado.
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| Este es el libro que me abrió la cabeza |
Para mí hubo varios momentos de hacer "click", desde distintos puntos de vista, siempre relacionándolo con la carrera y la facultad. Uno muy importante para mí fue durante una teórica donde nos presentaron al CEPRODIDE. Estaba Malena (la de Método), quien nos contó sobre un proyecto que habían hecho alumnos de DI3 en Galán. Se trataba de un deshidratador de hierbas aromáticas, pero lo que me impactó fue cuando mencionó que seleccionaron (no me acuerdo bien) si uno o algunos proyectos destacados y los siguieron desarrollando en el INTI. Y que a los alumnos autores de los mismos les habían dado trabajo. Sí!! les habían dado trabajo para que sigan desarrollando su tp de la facultad!!! y en el INTI!!! Yo no lo podía creer. ¿Entonces alguien le da bola a nuestra sacrificada tarea de estudiantes? Chupate esa mandarina.
Está bien, ustedes dirán "¿no sabías de las Qnitas?". En ese momento no estaba en el tema.
Hubo otro momento de revelación para mi, creo que fue en 2016 o 2017. La verdad no me acuerdo bien la fecha. Estaba en clase de socio y fueron a dar una charla Malena, Mercedes (las profes de método) y Anabella Rondina. Básicamente la charla trataba sobre la relación entre nuestro desempeño profesional y el modelo de país vigente. También nos contaron sobre el Plan Nacional de Diseño. A esa altura yo ya estaba bastante concientizada, tenía conocimiento de muchos proyectos y tps de nuestra carrera que iban más allá de ser un bello render, y ya me había peleado con mucha gente por expresar mis ideas la última vez que elegimos presidente. Mi conciencia no era entonces (ni ahora) sobre sólo el diseño en sí, sino también sobre la industria nacional, sobre cómo se distribuye el trabajo a lo largo de nuestro territorio y muchos otros etc. A todo esto las docentes dijeron algo que me llegó al corazón. Nunca me sentí tan identificada. Ellas hablaron sobre cómo eran las cosas cuando eran estudiantes. Que hace varios años básicamente el perfil del diseñador se trataba de pensar "objetos de lujo" destinados a la exportación. Y que hubo una evolución, las cosas cambiaron (ay, como mostré la hilacha populista) no sólo en el desarrollo de la industria nacional, sino en que nuestra labor profesional se vió más incluída en la misma, en el desarrollo tecnológico y en la mejora de la vida de las personas. No sólo haciendo objetos más bonitos o fáciles de usar, sinó pensando en el impacto social y económico que tiene cada decisión que tomamos sobre lo que diseñamos. Siii, también en la parte ambiental, pero a esta atura ya todos sabemos lo que es la palabra "sustentable". Lo que veo es que muchos no llegan a entender que la sustentabilidad no es lo mismo que "eco diseño". Ya me fui por la tangente.
¿Saben por qué me hicieron "click" esas cosas? porque por primera vez sentí que realmente la vida trabajando de lo que me gusta no me quedaba tan lejos, que ya dejaba de ser inalcanzable. Y que esta carrera loca que elegí hace tanto no es un capricho superficial, ni es para ensalzar un ego que quiere destacar individualmente. Los diseñadores realmente podemos "hacer algo por la patria", trabajamos pensando siempre en el otro y con otros. Somos buenos diseñadores si sabemos tener empatía. Podemos hacer cosas con verdadero sentido, más allá de alimentar a un mercado saturado de competencia. No digo que esté mal diseñar para competir en el mercado, porque también de algo hay que vivir.
Esa charla en la clase de sociología fue una de las cosas que me ayudaron a definir qué diseñadora me gustaría ser. ¿Por qué? Porque a mi me encanta hacer dibujitos lindos, combinar colores, materiales y todo eso. Pero me di cuenta que eso solo me aburre y quiero algo más. Lo que me gusta de estudiar Industrial es que en cada tp te metés a un mundo diferente, incluso a veces me acuerdo de lo que quería ser cuendo era chica. Además, hace un tiempo me cayó la ficha de que nuestro trabajo también reside en pensar sobre lo que vamos a hacer, en investigar, salir a conocer para quién diseñamos. Después de todo, no estuve tan errada en elegir Humanidades y no me quedé tan corta por no ir a un secundario técnico antes de pisar la facultad. Yo creo que el diseño además de técnico tiene que ser humano. Pero humano de verdad, con una conciencia social auténtica.
Querido lector, querida lectora, tardé cuatro párrafos en redondear pero hemos llegado al final. Creo que mi tarea para mañana está encaminada, pero por ahora me tengo que ir a preparar el tuco para los fideos. Además está lloviendo y tengo que ir a bajar al gato que se quedó llorando arriba del techo.
Nos leemos en el próximo post.




¡Hola Gabriela! Disfruté leer tu presentación y tus reflexiones. Me hiciste viajar un poco en el tiempo a cuando empecé la facultad, visitaba la biblioteca y trataba de que me regalaran y trajeran libros de diseño. Para un cumpleaños de 20 mi hermana me compró varios libros y revistas de CP67 fue un día especial.
ResponderBorrarMe deja pensando la idea de "entrar al diseño por el lado superficial" coincido en un punto, me alegra que podamos ser parte de esa transición a una concepción humana y más profunda del diseño.
Me alegro poder compartir mis pensamientos y tener una respuesta del otro lado. Gracias por comentar!!!
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