Después de que Verónica Devalle nos invitara a reflexionar sobre el objeto más allá de eso como una cosa, y explorar su simbología, en esta última charla con Paulina Becerra ya el tema se salió del objeto y cómo nuestra tarea como diseñadores puede ir mucho más allá del mismo. Vinculo las dos charlas, porque la primera (la de Verónica) trató sobre todo lo que circunda a los objetos como "mediadores de los vínculos sociales", cómo sus propiedades simbólicas, sus significados para el humano luego desencadenan distintas formas de consumo. Y en la segunda charla (la de Paulina) partimos desde el objeto hacia el diseño de la experiencia, desde la perspectiva del consumo también.
Me llamó la atención cuando se hizo referencia a lo etéreo de lo consumido en el servicio, lo irrepetible. Se trabaja para que alguien te compre algo que dura un rato y luego no está más. Pagás para vivir el momento. Y como mucho te quedará un souvenir, un recuerdo. Qué loco, pero la vida es así.
Diseño de servicios. Parece una pavada, pero no lo es. Me sorprendió la complejidad de ciertos mecanismos, incluso habiendo participado dentro de ellos. No pude evitar recordar mis experiencias como empleada en locales donde se vendían bombones y servía café. La palabra coreografía me pareció bastante atinada. Me pareció totalmente pertinente cuando Paulina mencionó que hay que tener en cuenta a los diversos actores, por lo que entendí: quien recibe el servicio y quien lo brinda. La organización es clave, no sólo pensar que quiere tu cliente/usuario, sinó cómo podés pensar todo el proceso para que se cumpla eficientemente con los recursos que tenés a mano. O los que se pueden generar pensando desde el diseño.
Muchas personas viven a diario el diseño de servicios desde adentro, no sólo como consumidores sino como partícipes de la cadena del servicio brindado, porque es su trabajo. Pararse a pensar en macro sobre eso requiere bastante abstracción, según lo que opino yo. Pero nuevamente, los diseñadores de alguna u otra manera estamos siempre influyendo en el contexto diario de la humanidad a través de nuestro trabajo.
Hablando de trabajo, no es casualidad que nuestro trabajo vire hacia lo no material, y que con las mismas herramientas que podemos pensar un objeto podamos pensar una experiencia. Respecto de esto, no podemos desentendernos de cómo funciona la economía tanto en nuestro país como en el mundo. La división del trabajo. ¿Dónde se hacen los objetos? ¿Ya estamos saturados de objetos que luego se convierten en basura? ¿Estamos frente a un cambio de paradigma? En la charla pude rescatar que objeto y servicio hoy en día son complementarios y que bueno que nuestra preparación podamos participar en ambos procesos de desarrollo. Eso sí, centrados en el usuario. Después de todo, lo que pude sintetizar es que hay que trabajar para entender a la gente, y trabajar en forma colectiva. Y toda la complejidad que conlleva vincular ideas, sensaciones, experiencias y personas.
Concluyo que aunque bastante larga, la charla fue muy interesante.
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